Persiguiendo la perfección

Una carretera sinuosa junto a los acantilados del océano

Fe en la vida cotidiana

Por · 4 min de lectura

“Con las piernas rotas, persigo la perfección.” — NF

Mi corazón se hundió cuando escuché esas palabras por primera vez. Me pregunté por qué resonaban tan profundamente conmigo. Al comenzar a descubrir las capas de mis heridas, dudas y percepciones, encontré la fuente de aquella pesadez: un sentimiento de indignidad. La sensación de “no ser suficiente” era paralizante. Me ha herido y también me ha llevado a herir a otros.

Una noche estaba leyendo Isaías, uno de mis libros favoritos, y me encontré reflexionando en Isaías 43:19:

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz. ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”

Qué declaración tan audaz y qué promesa tan hermosa. La leí una y otra vez, repitiendo cada palabra como si necesitara convencerme de que este mensaje también era para mí.

Pronto comprendí que este era un mensaje de esperanza para el pueblo de Judá. Dios les pedía que le entregaran sus dificultades, cargas y vidas marcadas por el pecado. Dios haría algo nuevo. Él proclamaba que es el autor de nuestras vidas y que haría algo nunca antes visto. Estas eran buenas noticias para mí y siguen siendo buenas noticias para el mundo.

Una ladera abierta bajo un cielo azul despejado

No tenemos que permitir que nuestras limitaciones nos aten al temor y la vergüenza. Dios quiere que cada persona tenga su propio testimonio y comparta con otros su Palabra maravillosa y transformadora. Dios quiere transformarnos desde adentro hacia afuera.

Sí, es más fácil decirlo que hacerlo. Tendrás que salir de tu zona de comodidad.

¿Qué necesité para creer en algo que me parecía tan ajeno? Necesité fe, valor y una relación con Dios.

En Cristo, pasé de “perseguir la perfección” a encontrar mi verdadera identidad en Él, quien dice: “Haré algo nuevo para ti”.

Gloria a Dios.

Publicación original en La Sierra University Church

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